May
31
2016
ESTUDIO BÍBLICO: Génesis 20
 
Nuestro tema este año es ‘Denuncia, ¡ofrece esperanza!’.
 
En esta historia se nos presenta la oportunidad de centrarnos en los personajes de Abraham, Abimelec y Sara, y plantearnos unas simples, aunque útiles, preguntas. Es una historia que tal vez sintamos no tiene que ver con la trata de personas. 
 
 
EL MIEDO paraliza. Puede detener a una persona en su camino. Sabemos que el miedo es algo que siente la mayoría de las víctimas – miedo de la autoridad y miedo de aquellos que les ayudan. En Job 4:14 leemos cómo Job fue atrapado por el miedo. Es doloroso y puede ser una emoción que debilita. El salmista escribe en el Salmo 55:5 ‘Temblando estoy de miedo,
sobrecogido estoy de terror.’ (NVI)
 
Por miedo, Abram [Abraham] dijo una mentira – y no por primera vez. Era la misma mentira que antes (ver Génesis 12:10-13). Parece que era sencillo para Abraham volver a sus viejas ideas de arreglar una situación. Intentó tratarlo por sí solo en lugar de pedir ayuda y confiar en Dios. 
 
1.  ¿Cómo te afecta el miedo?
2.  ¿Has intentado manipular una situación en lugar de permitirle a Dios que dirija y a otros que ayuden?
3.  ¿Es fácil caer en las viejas formas?
 
LA VERDAD no siempre es fácil de escuchar. Como dijo el Presidente Barack Obama, en relación con unas conversaciones sobre cambio climático: ‘Enterrar la cabeza en la arena puede hacerte sentir más seguro, pero no va a protegerte cuando venga la tormenta.’
 
El miedo de Abraham le había empujado a decir mentiras y puso a Sara en peligro. Abimelec – un rey pagano con un harén de muchas mujeres – oyó la voz de la verdad en sueños. Claramente la voz de Dios hablándole y contándole su error. La verdad se dio a conocer. En la Biblia, cuando se habla de la verdad, vemos vidas transformadas. 
 
El Salmo 25:5 declara: ‘Encamíname en tu verdad.’ No es un hecho que sepamos el camino de la verdad. Necesitamos dirección y ayuda para navegar por las mentiras. Es una relación y una disciplina. Aquí está la parte importante – Dios alzó la voz o denunció por Sara, la víctima. 
 
Abimelec fue librado de un fuerte castigo por parte de Dios. Jesús nos dice en Juan 8:32: ‘Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.’
 
1.  ¿Qué verdades necesitamos escuchar todos los días de parte de Dios?
2.  ¿Qué verdad podría hacernos libres?
3.  ¿A quién le permitimos que nos diga la verdad en nuestras vidas?
 
LA ESPERANZA. Abimelec, un rey pagano, tenía un harén al cual llegó Sara, de 90 años. Ambos fueron puestos en una situación en la que las cosas podrían ir mal.  
 
• Abimelec – una víctima que podría cambiar la situación y dar esperanza;
• Sara – una víctima que recibió esperanza para el futuro. 
 
El nombre de Abimelec significa ‘padre de un rey’ – un nombre común similar al de Faraón – y el rey pagano de los filisteos estaba entre los primeros colonos en Gerar. Fue un rey que escuchó y actuó en base a la voz de Dios, ofreciendo esperanza incluso a través del castigo de Sara. 
 
Todas las víctimas de la trata de personas necesitan que alguien les ofrezca esperanza y una oportunidad para cambiar la situación. Alguien debe alzar la voz (denunciar) y dar esperanza, y en este pasaje, un no creyente escuchó la voz de Dios y habló, lo denunció. 
 
1.  ¿Cuándo hemos oído hablar a Dios?
2.  ¿Cómo hemos oído hablar a Dios?
3.  ¿En qué situación podemos alzar la voz (denunciar) para traer esperanza a alguien en el día      de hoy?
 
RESTAURACION de las víctimas. El sueño es que cada víctima de trata de personas sean restauradas por completo para vivir una vida plena. 
 
La Biblia nos habla acerca de la restauración en la vida de individuos. En Job capítulo 42, leemos: ‘ Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.’ (v. 10).
 
La palabra hebrea utilizada fue חכַ ָי (yakach) – ‘restaurada’. Sara había sido perjudicada y restaurada, o ‘hallada justa’ como sugieren algunos comentaristas, debido a su humildad. Ambas cosas son ciertas. La restauración llega a través de la confianza y una fe renovada en Dios.  
 
A través de un toque de sanidad o un encuentro, Jesús restauró a personas en su salud. Se trata de sanidad:
 
• Sara fue restaurada para estar con Abraham;
• A Abraham se le concedió valor;
• Abimelec fue visto y ‘considerado por Dios’.
 
 
Como Sara, nosotros mismos debemos ser humildes para ser restaurados. ¿Hemos experimentado esto?
 
¿Existe una situación – relación, amigo, colega, compañero o usuario de un servicio – donde podamos llevar esperanza permitiéndoles tener un encuentro con Dios?
 
 
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